En el tiempo de terminar una tarea o en la jubilación

Al volver los ojos al tiempo pasado que lo haga con nostalgia. Que haya aprendido de mi tradición que en la vida hay un tiempo para cada etapa, tarea y situación. Que sepa tener la sabiduría de despedirme de todo lo que esto me significó durante tantos años, y la experiencia espiritual de poder decir adiós y saber que otros seguirán en esta senda. Enséñame a reconocer con humildad los errores que cometí por mi finitud humana, por cada vez que creí que lo hacía en nombre de los ideales y de buenos propósitos y por cada vez que pesó más el poder y la gloria que la humanidad en el servicio a Ti y a los otros.

Por cada vez que creí que debía hacerlo perfecto y desdeñe la perfectibilidad que acepta nuestros yernos. Y por todas las veces que debí haber reconocido el Divino Poder que está oculto dentro de nosotros debía revelarlo. Por cada vez que fui incapaz de tratar a los demás con dignidad y respeto, y por cada vez que no reconocí mis virtudes y tuve una pobre imagen de mi mismo.

Más Te agradezco por todos los dones y las experiencias enriquecedoras que me rodearon, por la vida creadora y la imaginación que transformaron mi tarea y por el múltiple desarrollo de mis potencialidades. Porque pude ayudar a tanta gente y porque aprendí a compartir la alegría se me permite saber que estamos hechos un poco por la existencia de los otros cuando los anidamos dentro de nosotros, pero que mucho de los trozos de nuestra existencia están en otros seres y en las cosas.

Por todo lo que se me presenta ahora con ansiedad y gozo, por este nuevo tiempo, por los nuevos proyectos y por la madurez que la vida nos enseña, con nostalgia, pero sin melancolía, enséñame oh Dios, el valor espiritual de esta despedida. Y al mismo tiempo que pueda darle la bienvenida al reverenciar la vida que se abre una vez, desde otro tiempo, junto a mi familia y mis seres queridos, el re-encuentro con Tu naturaleza, con el arte, con la belleza y con la belleza y con la armonía de Tu mundo, con el testimonio de ayudar siempre a los que sufren y esperan, con nuevo goce de estudiar Tu Torá, con regocijo de encontrar fe y esperanza en nuestra vida religiosa cada vez que la vida vuelve a revelar el ocultamiento de Su rostro sagrado. Amén.



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