Agradecimiento y recuperación
Es mi anhelo Señor, que oigas mi voz y mi plegaria que inclines Tus oídos a mi, en el día que Te llamo. Porque me rodearon los lazos de la muerte y la ansiedad del sepulcro me cercó, la tristeza y la angustia llenaron mi existencia. Entonces invoque el Nombre del Señor y dije: "Salva mi alma Señor, sálvala por favor". Y que Tú eres justo, piadoso, lleno de amor y misericordia para proteger a los desvalidos, me salvaste en el día de mi angustia. Por eso hoy mi alma está serena, porque me has prodigado Tu bien y salvación, ya que para el Señor es penosa la muerte de sus piadosos. ¿Entonces cómo podré retribuirte todas las bondades que has tenido para conmigo en el día de la prueba? Alzaré la copa de la salvación e invocaré el Nombre del Señor.
Cumple mis votos en presencia de todo Su pueblo. Soy tu servidor(a) Señor, desde generaciones y Tu has desatado mis ligaduras.
Ofreceré ofrenda de gracias en los atrios de la Casa del Eterno. En medio de Ti, Jerusalén, Haleluia.