SHABAT SHABAT VAIERA

Regocíjense con sus dudas, pues ellas son el preludio de la verdad. La duda es la llave a la puerta de la sabiduría, la servidora del descubrimiento. Una creencia que no se cuestiona nos induce al error, porque las creencias son imperfectas e incompletas.

La duda es la piedra de la verdad, es un ácido que carcome lo falso.

Que nadie tema que la duda puede destruir la verdad, porque la duda es una prueba para la fe.

Porque la verdad, si es verdad, surge de una introspección más profunda.

Aquellos que callan la duda están llenos de temor, la casa de sus espíritus está construida sobre arenas movedizas. Más los que no temen a la duda, y conocen su empleo tienen sus cimientos sobre una roca.

Caminarán a la luz de un conocimiento creciente y el trabajo de sus manos perdurará.

Por lo tanto, no temamos la duda y regocíjemonos con su ayuda: es para los sabios como un bastón para los ciegos, la duda es el preludio de la verdad.

De nuestro Sidur .....

Shabat Vaiera

Parashá Génesis 18:1-22:24

Haftará Reyes II 4:1-37, 4:1-23

Temario

1. La visita de los tres Mamré
2. Jutzpá de Avraham por Sodoma
3. Destrucción de Sodoma
4. Avraham y Sara en Guerar
5. Nacimiento y sacrificio de Itzjak
6. Expulsión Hagar e Ishmael.

En la meditación de este shabat somos llamados a hacernos la pregunta frente al texto de la vida. A tratar de encontrar la puerta que nos da la posibilidad de entrar en los distintos caminos que la vida nos pone por delante y así poder desarrollarnos en el conocimiento que nos permite descubrir que lo sagrado se nos hace presente a cada instante en que somos capaces de dejarnos traspasar por la creación.De comprender que somos parte de ella y que la vida cotidiana se desarrolla como manifestación de lo divino.

El poder hacernos la pregunta frente a cada momento de la vida que estamos transitando es una manera de desarmar los prejuicios que nosotros mismos vamos construyendo acerca de nosotros y del universo.

Estamos acostumbrados a creer en ..., a tener fe en ..., a colocar a Dios en algún lugar de nuestra memoria o de nuestro imaginario y a recurrir a El cada vez que el misterio de la vida nos pone en encrucijadas de caminos.

Cuando podemos preguntarnos acerca de lo Sagrado y de nuestro accionar en el mundo, tal vez podamos percibir en nuestro corazón que no hay distancia entre lo que habitualmente llamamos Dios y nosotros mismos. Entonces todo este accionar de justicia, de bondad, de amor, de solidaridad que podemos leer en el texto de la Torah que estudiamos esta semana y que es encarnado en un hombre, en un ser humano llamado Abraham nos inspira a la búsqueda, al descubrimiento de nosotros mismos y a saber que todos los atributos de belleza de la creación habitan en el corazón del hombre.

En este shabat podemos retraer al máximo nuestras propias miserias y dar lugar en nuestro ser más bello.

En este shabat podemos aprehender del texto de la vida que nos enseña que la violencia, la destrucción y el desamor no conducen a nada creativo.

En este shabat podemos abrir nuestros sentidos y dejarnos traspasar por el espíritu divino que no solo habita en un ser humano como Abraham que aparece en el texto sagrado de la Torah sino que ese Ruaj Hakodesh nos acompaña a cada ser de la Creación cuando somos capaces de percibir Su nombre en nuestras vidas.

Que este shabat de paz y descanso nos de la posibilidad de comprender que ser en Dios es una tarea que podemos desarrollar cada día de nuestras vidas cuando podemos desarrollarnos cada día con todas nuestras fuerzas al servicio de la humanidad y de toda la creación siendo uno con el Unico y así proclamar Shemá Israel Adonai Eloheinu.

Oye oh Israel, escucha humanidad, el Señor es nuestro Dios, el Señor es único.

Amén




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