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| REEHDEUTERONOMIO
11:26 -
16:17
26 Ved, Yo
presento ante vosotros hoy una bendición y una maldición. 27
La bendición será si obedecéis los preceptos de El Eterno, vuestro
Dios, que yo os ordeno hoy. 28 Y la maldición: si no
obedecéis los preceptos de El Eterno, vuestro Dios, y os descarriáis
del sendero que os ordeno hoy para ir tras los dioses de otros, que no
conocisteis. 29 Ocurrirá que cuando El Eterno, tu
Dios, te traiga a la Tierra a la que vienes para poseerla, darás la
bendición en el Monte Grizim y la maldición en el Monte Ebal. 30
¿Acaso no están del otro lado del Jordán, lejos, en dirección
a la puesta del sol, en la tierra del cananeo, que habita en la
planicie, lejos de Gilgal, cerca de la planicie de Moré? 31
Pues cruzáis el Jordán para venir y poseer la Tierra que te da El
Eterno, tu Dios; la poseerás y te establecerás en ella. 32 Serás
precavido de realizar todos los decretos y las ordenanzas que hoy
presento ante vosotros. 12 1 Éstos son
los decretos y las ordenanzas que observaréis de realizar en la Tierra
que te ha dado El Eterno, el Dios de vuestros antepasados, para
poseerla, todos los días que viváis en la Tierra. 2
Destruirás por completo todos los lugares donde las naciones que estás
por expulsar adoraron a sus ídolos: en las altas montañas, en las
colinas y bajo todos los árboles frondosos. 3 Quebraréis
sus altares; destruiréis sus columnas; y quemaréis con
fuego sus árboles
sagrados; cortaréis sus imágenes talladas y borraréis sus nombres de
ese lugar. 4 No haréis esto a El Eterno, vuestro Dios.
5 Sino que únicamente en el sitio al que El Eterno, tu
Dios, ha de elegir de entre vuestras tribus para colocar Su Nombre, allí
buscaréis Su Presencia y vendréis. 6 Y allí traeréis
vuestras ofrendas ígneas y ofrendas festivas, vuestros diezmos y lo que
elevéis con vuestras manos, vuestras ofrendas de voto y vuestras
ofrendas voluntarias, y el primogénito de vuestros vacunos y vuestras
ovejas. 7 Comeréis allí ante El Eterno, vuestro Dios,
y os regocijaréis con cada uno de vuestros enprendimientos, vosotros y
vuestras familias, tal como te ha bendecido El Eterno, tu Dios. 8
No haréis todo lo que hacemos aquí hoy: cada hombre lo que es
apropiado a sus ojos, 9 pues aún no habréis llegado
al lugar de descanso o a la posesión que te da El Eterno, tu Dios. 10
Cruzaréis el Jordán y os estableceréis en la Tierra que os hace
heredar El Eterno, vuestro Dios, y Él os dará descanso de todos
vuestros enemigos que hay alrededor y habitaréis seguros. 11
Ocurrirá que el lugar donde El Eterno, vuestro Dios, elija para que
descanse Su Nombre, a él traeréis todo lo que te ordeno: vuestras
ofrendas ígneas y vuestras ofrendas festivas, vuestros diezmos y lo que
elevéis con vuestras manos, y lo más selecto de vuestras ofrendas de
voto que prometeréis a El Eterno. 12 Os regocijaréis
ante El Eterno, vuestro Dios, vosotros, vuestros hijos y vuestras hijas,
vuestros esclavos y vuestras sirvientas, y el levita que está en
vuestras ciudades, pues él no tiene parte ni herencia con vosotros. 13
Sé precavido de no traer tus ofrendas ígneas a cualquier lugar que
veas. 14 Sino que únicamente al lugar que elegirá El
Eterno, entre una de vuestras tribus, allí traeréis vuestras ofrendas
ígneas y allí haréis todo lo que te ordeno. 15 Sin
embargo, podréis sacrificar y comer carne
tanto como os plazca, según la bendición que os habrá dado El
Eterno, vuestro Dios, en todas vuestras ciudades; el impuro y el puro
podrán comerla, como el ciervo y el carnero. 16 Mas no
comeréis la sangre; la derramarás al suelo, como agua. 17 En
tus ciudades no podrás comer: el diezmo de tus granos, y tu vino, y tu
aceite; el primogénito de tus vacunos y tus ovejas; todas tus ofrendas
de votos que prometes y tus ofrendas voluntarias; y lo que eleves con
tus manos. 18 Sino que los comeréis ante El Eterno,
vuestro Dios, en el lugar que ha de elegir El Eterno, vuestro Dios, tú,
tu hijo, tu hija, tu esclavo, tu sirvienta, y el levita que está en
vuestras ciudades, y os regocijaréis ante El Eterno, vuestro Dios, en
todos vuestros emprendimientos. 19 Sé precavido de no
olvidar al levita, todos los días en tu Tierra. 20
Cuando El Eterno, tu Dios, ensanche tu frontera como Él te ha dicho, y
digas: comería carne, pues tendrás deseos de comer carne, tanto como
te plazca podrás comer carne. 21 Si el lugar que ha de
elegir El Eterno, tu Dios, estuviere lejos de ti, podrás sacrificar de
tus vacunos y de tus ovejas que te ha dado El Eterno, tal como te he
ordenado, y podrás comer en tus ciudades según lo que te plazca. 22
Inclusive como se comen el ciervo y el carnero, podrás comerla, el
impuro y el puro lo pueden comer juntos. 23 Solamente,
sé fuerte para no comer la sangre, pues la sangre es la vida, y no
comerás la vida junto con la carne. 24 No la comerás,
la derramarás sobre el suelo como agua. 25 No la comerás,
para que sea el bien contigo y con tu descendencia cuando hagas lo que
es recto a los ojos de El Eterno. 26 Únicamente las
santidades que tendrás y vuestras ofrendas de voto cargarás, y vendrás
al lugar que ha de elegir El Eterno. 27 Realizarás tus
ofrendas ígneas, la carne y la sangre, sobre el Altar de El Eterno, tu
Dios; y la sangre de tus ofrendas festivas se
derramará sobre el Altar de El Eterno, tu Dios, y comerás la
carne. 28 Guarda y obedece todas estas palabras que te
ordeno, para que sea el bien contigo y con tu descendencia por siempre,
cuando hagas lo que es bueno y recto a los ojos de El Eterno, tu Dios. 29
Cuando El Eterno, tu Dios, derribe a las naciones a las que vienes, para
expulsarlas de ante ti, y las expulses y te establezcas en su tierra, 30
sé precavido de no sentirte atraído por ellas después de que fueron
destruidas ante ti y de no buscar sus dioses, diciendo: «¿Cómo
adoraban a sus dioses estas naciones? Yo haré lo mismo». 31
No harás así con El Eterno, tu Dios, pues todo lo que es abominación
contra El Eterno, todo lo que El odia, ellos lo hicieron a sus dioses;
pues hasta a sus hijos y a sus hijas los quemaron en el fuego para sus
dioses. 13 1 Toda
palabra que te ordeno, eso será lo que observaréis para cumplir; no le
agregarás ni le sustraerás nada. 2 Si
se presentare en medio tuyo un profeta o un soñador de sueños, y te
anunciare una señal o una maravilla, 3 y se produjera
la señal o la maravilla de la cual te habló, diciendo: «¡Vayamos
tras los dioses de los otros que no conocisteis y los adoraremos!», 4
no obedezcáis las palabras de ese profeta o de ese soñador de
sueños, pues El Eterno, vuestro Dios, os está probando para ver si amáis
a El Eterno, tu Dios, con todo vuestro corazón y con toda
vuestra
alma. 5 A El Eterno, vuestro Dios, seguiréis y a Él
temeréis; Sus preceptos observaréis y Su voz obedeceréis; a El serviréis
y a Él os aferraréis. 6 Y ese profeta o ese soñador
de sueños será condenado a muerte, pues hablaron perversiones en
contra de El Eterno, vuestro Dios, Quien os saca de la tierra de Egipto,
y Quien os redime de la casa de la esclavitud, para hacer que os
descarriéis del sendero por el que El Eterno, vuestro Dios, os ha
ordenado que vayáis; y destruiréis el mal de vuestro medio. 7
Si tu hermano, el hijo de tu madre, o tu hijo o tu hija, o la mujer de
tu regazo, o tu amigo que es como tu misma alma, te incitare
secretamente, diciendo: Vamos a adorar los dioses de otros que no
conociste, ni tú ni tus antepasados, 8 los dioses de
los pueblos que están a tu alrededor, tanto los cercanos como los
lejanos, desde un confín de la tierra hasta el otro confín de la
tierra, 9 no accederás a él y no le obedecerás; tu
ojo no le tendrá lástima, ni le tendrás compasión ni le ocultarás. 10
Sino que ciertamente lo matarás; tu mano será la primera en contra de
él para matarlo, y la mano de todo el pueblo después. 11 Lo
apedrearás y morirá, pues buscó hacerte descarriar de cerca de El
Eterno, tu Dios, Quien te saca de Egipto, de la casa de la esclavitud. 12
Todo Israel oirá y temerá, y no volverán a hacer tal mal en medio de
vosotros.13
Si en una de tus ciudades
que te da en la que habitar El Eterno, tu Dios, oyes, diciendo: 14
«Hombres sin ley han surgido de tu medio, y han hecho que los
habitantes de su ciudad se descarríen, diciendo: Vamos a adorar los
dioses de otros, que no conocisteis», 15 buscarás e
investigarás, y preguntarás bien, y he aquí que es cierto, que la
palabra es correcta, esta abominación se cometió en medio de ti. 16
Aniquilarás a los habitantes de esa ciudad con el filo de la espada; la
arrasarás y todo lo que hay en ella y sus animales con el filo
de
la espada; la arrasarás y todo lo que hay en ella y sus animales con el
filo de la espada. 17 Reunirás todo su botín en medio
de su plaza abierta y quemarás con fuego toda la ciudad y todo su botín,
para El Eterno, tu Dios, y será una ruina eterna, no será
reconstruida.18 Ninguna parte de la propiedad proscrita
podrá adherirse a tu mano, para que El Eterno aplaque Su ira ardiente y
Te tenga compasión, y sea misericordioso contigo y te multiplique, tal
como juró a tus antepasados, 19 cuando obedezcáis la
voz de El Eterno, tu Dios, observando todos Sus preceptos que te ordeno
hoy, de hacer lo que es recto a los ojos de El Eterno, tu Dios. 14 1 Vosotros
sois hijos de El Eterno, vuestro Dios, no os cortaréis ni os haréis
zonas calvas entre los ojos por una persona muerta. 2 Pues
sois un pueblo santo a El Eterno, vuestro Dios, y El Eterno os ha
elegido para Sí Mismo como un pueblo atesorado, de entre todos los
pueblos que hay sobre la faz de la tierra. 3 No comerás
ninguna abominación. 4 Estos son los animales que
puedes comer: el buey, la oveja y la cabra; 5 el
carnero, el ciervo y el corzo, la cabra montés, el antílope, el búfalo
y la gamuza. 6 Y entre los animales, podrás comer
todos los animales que tienen pezuña partida, que está completamente
separada en dos pezuñas, que rumia. 7 Pero éstos no
comerás de entre aquellos que rumian o que tienen una pezuña
completamente separada: el camello, la liebre y el
hiráceo, pues rumian mas su pezuña no está partida; te son
impuros; 8 y el cerdo, pues tiene pezuña partida, mas
no rumia; ése te es impuro; de su carne no comerás y no tocarás sus
cadáveres. 9 Esto podrás comer de todo lo que hay en
el agua: todo lo que tenga aletas y escamas podrás comer. 10 Y
todo lo que no tenga aletas o escamas no podrás comer: te es impuro. 11
Todas las aves puras, podrás comer. 12 Esto es lo que
no comerás de ellas: el águila, el quebrantahuesos, el águila
pescadora; 13 el milano rojo, el buitre, y el milano
negro, según su especie; 14 y cada cuervo según su
especie; 15 el avestruz, el búho, la gaviota y el
gavilán, según su especie; 16 el halcón, el cormorán, y el cisne; 17
el pelícano, la hurraca y el ibis; 18 la cigüeña y
la garza según su especie; la abubilla y el murciélago. 19 Y
todos los insectos voladores te son impuros: no serán comidos. 20
Todas las aves puras podrás comer. 21 No comerás ningún
cadáver; al extranjero que está en tus ciudades se lo darás para que
lo coma o se lo venderás a un gentil, pues sois un pueblo santo para El
Eterno, vuestro Dios; no cocerás al cabrito en la leche de su madre. 22
Separarás el diezmo de toda la cosecha de tu cultivo, el fruto del
campo, año tras año. 23 Y comerás el diezmo de tu
grano, tu vino y tu aceite, y el primogénito de tus vacunos y tus
ovejas ante El Eterno, tu Dios, en el lugar que Él ha de elegir para
que descanse Su Nombre, para que aprendas a temer a El Eterno, tu Dios,
todos los días. 24 Si el camino fuere demasiado largo
para ti y no pudieres cargarlo, porque el lugar que eligiere El Eterno,
tu Dios, está lejos de ti, pues El Eterno, tu Dios, te habrá
bendecido, 25 entonces podrás cambiarlo por dinero,
envolver el dinero en tu mano, e ir al lugar que ha de elegir El Eterno,
tu Dios. 26 Puedes gastar el dinero en todo lo que
desee tu corazón, en ganado, en ovejas, en vino, o en una bebida alcohólica, o
cualquier cosa que ansíe tu alma; lo comerás allí ante El Eterno, tu
Dios, y te regocijarás, tú y tu casa. 27 No abandonarás
al levita que está en tus ciudades, pues él no tiene porción ni
herencia junto a ti. 28 Al cabo de tres años separarás
todos los diezmos de tu cosecha de ese año y los depositarás dentro de
tus ciudades. 29 Entonces el levita podrá venir, pues
no tiene porción ni herencia junto a ti, y el prosélito, el huérfano,
y la viuda que están en tus ciudades, para que puedan comer y saciarse,
para que El Eterno, tu Dios, te bendiga en todas las obras que
emprendas. 15 1 Al cabo de siete
años instituirás una remisión. 2 Así será la
remisión: cada acreedor remitirá su autoridad sobre lo que prestó a
su prójimo; no presionará a su prójimo o a su hermano, pues Él
proclamó una remisión para El Eterno. 3 Puedes
presionar al gentil; pero sobre lo que tienes con tu hermano, remitirás
tu autoridad. 4 Sin embargo, no habrá indigentes entre
vosotros; sino que El Eterno ciertamente te bendecirá en la Tierra que
El Eterno, tu Dios, te dará como herencia, para poseerla, 5
si tan sólo obedeces la voz de El Eterno, tu Dios, y observas todo este
precepto que te ordeno hoy. 6 Pues El Eterno, tu Dios,
te ha bendecido como te dijo; le prestarás a muchas naciones, mas no
pedirás prestado; y dominarás a muchas naciones, mas no te dominarán.
7
Si en la Tierra que te
da El Eterno, tu
Dios, hubiere una persona indigente entre vosotros, cualquiera de tus
hermanos en cualquiera de tus ciudades, no endurecerás tu corazón ni
cerrarás tu mano a tu hermano indigente. 8 Sino que le
abrirás tu mano; le prestarás lo que te pida, cualquier cosa que le
falte. 9 Ten cuidado de que no haya ningún pensamiento
ilícito en tu corazón y digas: «Se acerca el séptimo año, el año
de remisión», y mires con malevolencia a tu hermano pobre y te niegues
a darle; entonces él podrá apelar en contra tuya ante El Eterno, y será
un pecado sobre ti. 10 Ciertamente le darás, y que tu
corazón no se sienta mal cuando le des, pues a cambio de esto El
Eterno, tu Dios, te bendecirá en todos tus actos y en todas tus obras. 11
Pues los indigentes no dejarán de existir en la Tierra; por
eso te ordeno, diciendo: «Ciertamente le abrirás tu mano a tu hermano,
al pobre y al indigente en tu Tierra». 12 Si tu
hermano, el hombre hebreo o la mujer hebrea, te fuere vendido, te servirá
durante seis años y al séptimo año lo dejarás libre. 13
Pero cuando lo dejes libre, no lo dejarás ir con las manos vacías. 14
Adórnalo generosamente con regalos de tus ovejas, de tu granero y de tu
bodega; así como El Eterno, tu Dios, te bendijo a ti, así le darás a
él. 15 Recordarás que fuiste esclavo en la tierra de
Egipto y El Eterno, tu Dios, te redimió; por eso te ordeno esto hoy. 16
En el caso de que te diga: «No te dejaré», pues te ama a ti y a tu
casa, pues está bien junto a ti, 17 entonces tomarás
el punzón y le perforarás el oído contra la puerta, y será para ti
un esclavo eterno; y hasta a tu sirvienta le harás lo mismo. 18
No será difícil a tus ojos cuando lo dejes ir libre, pues el doble de
un empleado, seis años, te ha servido; y El Eterno, tu Dios, te
bendecirá en todo lo que hagas.19 Todos los primogénitos
machos que nazcan de tus vacunos y de tus ovejas, lo santificarás a El
Eterno, tu Dios; no trabajarás con
el primogénito de tu buey ni esquilarás el primogénito de tus ovejas.
20 Ante El Eterno, tu Dios, lo comerás, año tras año,
en el lugar que ha de elegir El Eterno, tú y tu casa. 21
Si tuviere una mácula, si fuere rengo, o ciego, o tuviere cualquier mácula
seria, no lo sacrificarás a El Eterno, tu Dios. 22 En
tus ciudades lo comerás, tanto el impuro como el puro, como el ciervo y
el carnero. 23 Sin embargo, no comerás la sangre; la
derramarás sobre el suelo como agua. 16 1 Observarás
el mes de la primavera y realizarás la ofrenda de Pesaj para El Eterno,
tu Dios, pues en el mes de la primavera, de noche te sacó El Eterno, tu
Dios, de Egipto. 2 Sacrificarás la ofrenda de Pesaj a
El Eterno, tu Dios, de las ovejas, y además ofrendarás vacunos, en el
sitio que ha de elegir El Eterno para que descanse Su Nombre. 3
No comerás pan leudado con ella; durante siete días comerás matzot
por su causa, el pan de la aflicción, pues te fuiste de la tierra de
Egipto con prisa, para que recuerdes el día de tu partida de la tierra
de Egipto todos los días de tu vida. 4 Nada leudado de
tu posesión se verá a lo largo de tu frontera durante siete días, ni
tampoco quedará toda la noche hasta la mañana nada de la carne que
ofrendas la tarde de antes del primer día. 5 No puedes
sacrificar la ofrenda de Pesaj en una de tus ciudades que te da El
Eterno, tu Dios; 6 excepto en el lugar
que ha de elegir El Eterno, tu Dios, para que descanse Su Nombre;
allí sacrificarás la ofrenda de Pesaj a la tarde, cuando baja el sol,
a la hora de tu partida de Egipto. 7 La asarás y la
comerás en el lugar que ha de elegir El Eterno, tu Dios, y a la mañana
podrás irte a tus tiendas. 8 Durante un lapso de seis
días comeréis matzot y el séptimo día será una asamblea ante El
Eterno, tu Dios; no realizarás ninguna labor. 9 Contarás
siete semanas para vosotros; empezarás a contar siete semanas a partir
del momento en que la hoz se coloca por primera vez sobre el cultivo. 10
Luego observarás la fiesta de Shavuot para El Eterno, tu Dios; las
ofrendas voluntarias que ofrendes deberán ser proporcionales a todo lo
que El Eterno, tu Dios, te haya bendecido. 11 Te
regocijarás ante El Eterno, tu Dios, tú, tu hijo, tu hija, tu esclavo,
tu sirvienta, el levita que está en tus ciudades, el prosélito, el huérfano
y la viuda que están entre vosotros, en el lugar que ha de elegir El
Eterno, tu Dios, para que descanse Su Nombre. 12
Recordarás que fuiste esclavo en Egipto, y observarás y realizarás
estos decretos. 13 Haréis la fiesta de Sucot durante
siete días, cuando recolectes de tu granero y de tu bodega. 14 Te
regocijarás en tu fiesta, tú, tu hijo, tu hija, tu esclavo, tu
sirvienta, el levita, el prosélito, el huérfano y la viuda que están
en tus ciudades. 15 Durante siete días celebrarás a
El Eterno, tu Dios, en el lugar que ha de elegir El Eterno, pues El
Eterno, tu Dios, te habrá bendecido en toda tu cosecha y en todas tus
obras, y serás absolutamente feliz. 16 Tres veces al año
todos tus varones deberán aparecer ante El Eterno, tu Dios, en el lugar
que Él ha de elegir: en la Fiesta de las Matzot, la Fiesta de Shavuot y
la Fiesta de Sucot; y no aparecerá ante El Eterno con las manos vacías,
17 cada uno de acuerdo con lo que pueda dar, de acuerdo
con la bendición que te dé El Eterno, tu Dios.
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Mcal. Antonio J. De Sucre 1420/24 - (1428) Capital
Federal - Buenos Aires - Argentina |