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| DEVARIMDEUTERONOMIO
1:1 - 3:22
1 1 Éstas son las palabras que Moshé (Moisés) habló ante todo Israel, del otro lado del Jordán, relativas al Desierto, relativas a la Aravá, frente al Mar Rojo, entre Parán y Tofel, y Labán, y Jatzerot, y Di-Zahav; 2 once días desde Joreb, por camino del Monte Seir hasta Kadesh-Barnea. 3 Era en el año cuadragésimo, en el mes undécimo, el primero del mes, cuando Moshé (Moisés) les habló a los Hijos de Israel, según todo lo que El Eterno le había ordenado para ellos 4 después de que derribaron a Sijón, rey de los amorreos, que habitaba en Jeshbón, y a Og, rey de Bashan, que habitaba en Ashtarot, en Edrei. 5 Del otro lado del Jordán en la tierra de Moab, Moshé (Moisés) comenzó a explicar esta Torá, diciendo: 6 El Eterno, nuestro Dios, nos habló en Joreb, diciendo: «Basta de habitar vosotros en esta montaña. 7 Daos vuelta y trasladaros, y venid a la montaña amorrea y a todos sus vecinos en la Aravá, en la montaña y en la tierra baja, y en el sur y en la costa marítima; la tierra de los cananeos y el Líbano, hasta el río grande, el Río Eufrates. 8 ¡Ved! Os he dado la Tierra a vosotros; venid y poseed la Tierra que El Eterno les juró a vuestros antepasados, a Abraham, a Itzjak (Isaac) y a Iaacov (Jacob), para dársela a ellos y a su descendencia». 9 Os dije en ese momento, diciendo: «No os puedo cargar yo solo. 10 El Eterno, vuestro Dios, os ha multiplicado y he aquí que sois como las estrellas del firmamento en abundancia. 11 Que El Eterno, el Dios de vuestros antepasados, os agregue mil veces vosotros mismos y os bendiga tal como Él ha hablado de vosotros. 12 ¿Cómo puedo yo solo cargar con vuestra pugnacidad, vuestras obligaciones y vuestras disputas? 13 Procuraros hombres de distinción, que sean sabios, entendedores y de renombre en vuestras tribus, y yo los designaré como vuestras cabezas». 14 Vosotros me respondisteis y dijisteis: «Lo que has propuesto que hagamos es bueno». 15 Entonces yo tomé las cabezas de vuestras tribus, hombres de distinción, que eran sabios y de renombre, y los designé como cabezas sobre vosotros, líderes de miles, líderes de cientos, líderes de cincuenta y líderes de diez, y jefes para vuestras tribus. 16 Instruí a vuestros jueces en ese momento, diciendo: «Escuchad a vuestros hermanos y juzgad con rectitud entre un hombre y su hermano o su litigante. 17 No demostraréis favoritismo en el juicio; al pequeño y al grande por igual oiréis; no temeréis ante ningún hombre, pues el juicio es de Dios; cualquier asunto que sea demasiado difícil para vosotros, lo traeréis ante mí y yo lo oiré». 18 Os ordené en ese momento todas las cosas que debíais hacer. 19 Partimos de Joreb y atravesamos todo ese gran e imponente Desierto que visteis, por el camino de la montaña amorrea, tal como El Eterno, nuestro Dios, nos ordenó, y llegamos a Kadesh-Barnea. 20 Entonces os dije: «Habéis llegado hasta la montaña amorrea que El Eterno, nuestro Dios, nos da. 21 Ved, El Eterno, vuestro Dios, ha colocado la Tierra ante vosotros; subid y poseedla, tal como El Eterno, el Dios de vuestros antepasados, ha hablado ante vosotros. No temáis y no perdáis firmeza». 22 Todos vosotros os acercasteis a mí y dijisteis: «Déjanos enviar hombres delante de nosotros y que espíen la Tierra y nos traigan un informe: el camino por el que debemos ascender y las ciudades a las que debemos llegar». 23 La idea fue buena a mis ojos y tomé de entre vosotros doce hombres, un hombre por cada tribu. 24 Ellos giraron y subieron a la montaña, y llegaron hasta el Valle de Eshkol y lo espiaron. 25 Tomaron en sus manos de los frutos de la Tierra y nos los trajeron; nos trajeron informe y dijeron: «¡Buena es la Tierra que nos da El Eterno, nuestro Dios!». 26 Pero no quisisteis ascender, os rebelasteis contra la palabra de El Eterno, vuestro Dios. 27 Difamasteis en vuestras tiendas y dijisteis: «A causa de Su odio a nosotros El Eterno nos sacó de la tierra de Egipto para entregarnos en las manos de los amorreos y que éstos nos destruyan. 28 ¿Adónde subiremos? Nuestros hermanos han ablandado nuestros corazones, diciendo ¡Un pueblo más grande y más alto que nosotros, ciudades grandes y fortificadas hasta los cielos, y hasta a los hijos de los gigantes hemos visto allí!». 29 Entonces yo os dije: «¡No estéis decaídos y no les temáis! 30 El Eterno, vuestro Dios, Quien va delante de vosotros, Él hará la guerra por vosotros, como todo lo que hizo para vosotros en Egipto, ante vuestros propios ojos. 31 Tal como visteis que en el Desierto El Eterno, vuestro Dios, os cargó como un hombre carga a su hijo, durante todo el camino que transitasteis hasta que llegasteis a este sitio. 32 ¡Pero en este asunto no creéis en El Eterno, vuestro Dios, 33 Quien va delante de vosotros por el camino para buscar un lugar para que acampéis, para mostraros el camino que debéis transitar con fuego de noche y con una nube de día!». 34 El Eterno oyó el sonido de vuestras palabras y Se encolerizó y juró, diciendo: 35 Ni una sola de estas personas, de esta generación malvada, verá la buena Tierra que Yo juré daría a vuestros antepasados. 36 Excepto Calev, hijo de Iefune: él la verá, y a él le daré la Tierra sobre la que caminó, y a sus hijos, porque él fue tras El Eterno con todo el corazón». 37 También conmigo Se enojó El Eterno a causa de vosotros, diciendo: «Tú tampoco irás allá. 38 Ioshúa (Josué) hijo de Nun, que está ante ti, él irá allá; fortalécelo, pues él hará que Israel la herede. 39 Y en cuanto a vuestros hijos pequeños, de los que dijisteis «Serán tomados cautivos», y vuestros hijos que no distinguían el bien del mal ese día, ellos irán allá; a ellos se la daré y ellos la poseerán. 40 Y en cuanto a vosotros, daos vuelta y transitad hacia el Desierto, hacia el Mar Rojo». 41 Entonces hablasteis y me dijisteis: «¡Hemos pecado a El Eterno! ¡Subiremos y libraremos batalla según todo lo que El Eterno, nuestro Dios, nos ha ordenado!». Todos los hombres de entre vosotros alistaron sus armas de guerra y estabais dispuestos a ascender la montaña. 42 El Eterno me dijo: Diles: «No ascendáis la montaña, ni libréis batalla, pues Yo no estoy entre vosotros; para que no seáis abatidos ante vuestros enemigos». 43 Entonces yo os hablé, mas no escuchasteis. Os rebelasteis contra la palabra de El Eterno y fuisteis obstinados y subisteis a la montaña. 44 Los amorreos que habitan en esa montaña salieron a enfrentaros y os persiguieron como abejas, y os derribaron desde Seir hasta Jormá. 45 Entonces retrocedisteis y llorasteis ante El Eterno, mas El Eterno no escuchó vuestra voz ni os hizo caso. 46 Habitasteis en Kadesh durante muchos días, tantos días como habitasteis. 2 1 Dimos vuelta y nos trasladamos al Desierto hacia el Mar Rojo, tal como me dijo El Eterno, y circundamos el Monte Seir durante muchos días. 2 El Eterno me habló, diciendo: 3 «Basta de circundar vosotros esta montaña; dirigíos en dirección al norte. 4 Darás órdenes al pueblo, diciendo: «Pasáis por el límite de vuestros hermanos, los hijos de Esav (Esaú), quienes habitan en Seir; ellos os temerán, pero debéis tener mucho cuidado. 5 No los provocaréis, pues no os daré de su tierra ni siquiera derecho a poner el pie, pues he dado el Monte Seir como herencia a los hijos de Esav (Esaú). 6 Adquiriréis alimentos de ellos a cambio de dinero para que podáis comer; también agua compraréis de ellos a cambio de dinero para que podáis beber. 7 Pues El Eterno, vuestro Dios, os ha bendecido en todas vuestras obras; Él sabía de vuestro camino en este gran Desierto; en este lapso de cuarenta años El Eterno, vuestro Dios, estuvo junto a vosotros; no os faltó nada». 8 Y pasamos a nuestros hermanos, los hijos de Esav (Esaú) que habitan en Seir, por camino de la Aravá, desde Eilat y desde Etzion-Gaver, y volvimos y pasamos por el camino del desierto moabita. 9 El Eterno me dijo: «No afligiréis a Moab y no provocaréis guerra contra ellos, pues no os daré herencia de su tierra, pues a los hijos de Lot he dado Ar como herencia. 10 Los Emim habitaron allí anteriormente, un pueblo grande y numeroso, y alto como los gigantes. 11 Ellos también eran considerados Refaím, como los gigantes; y los moabitas los llamaban Emim. 12 Y en Seir habitaron anteriormente los joritas, y los hijos de Esav (Esaú) los expulsaron de ante ellos y habitaron en su lugar, igual que Israel hizo con la tierra de su herencia, que El Eterno les dio. 13 Ahora, levantaos y atravesad el arroyo de Zered». Y cruzamos el arroyo de Zered. 14 Los días que transitamos desde Kadesh-Barnea hasta que cruzamos el arroyo de Zered fueron treinta y ocho años, hasta el fin de toda la generación de los hombres de guerra del campamento, tal como les juró El Eterno. 15 Hasta la mano de El Eterno estuvo sobre ellos para aplastarlos en el campamento hasta su fin. 16 Y ocurrió que los hombres de guerra del pueblo terminaron de morir. 17 El Eterno me habló, diciéndome: 18 «Este día cruzarás el límite de Moab, en Ar, 19 y te aproximarás a los hijos de Amon; no los afligirás y no los provocarás, pues no te he dado nada de la tierra de Amon como herencia, pues a los hijos de Lot se la di como herencia. 20 Ella también es considerada la tierra de los Refaím; los Refaím habitaron en ella anteriormente y los amonitas los llamaban Zamzumim. 21 Un pueblo grande y numeroso, y altos como gigantes, y El Eterno los destruyó de ante ellos y los expulsó y ellos habitaron en su lugar, 22 igual que hizo con los hijos de Esav (Esaú) que habitan en Seir, quienes destruyeron a los joreos, los expulsaron y habitaron en su lugar hasta este día. 23 En cuanto a los Avim que habitan en ciudades abiertas hasta Gaza, los Caftorim que salieron de Caftor, los destruyeron y habitaron en su lugar. 24 Levantaos y atravesad el arroyo Arnon; ¡ved! en vuestra mano he entregado a Sijón rey de Jeshbón, el amorreo, y su tierra; comienza a poseerla, y a provocar la guerra contra él. 25 Este día comenzaré a poner miedo y temor de ti en los pueblos bajo todo el firmamento; cuando oigan de tu reputación temblarán y sentirán angustia ante ti». 26 Yo envié mensajeros desde el Desierto de Kedemot a Sijón, rey de Jeshbón; envié palabras de paz, diciendo: 27 «Permíteme pasar por tu tierra; únicamente por el camino iré; no me desviaré ni a la derecha ni a la izquierda. 28 Alimentos adquiriré como provisiones a cambio de dinero y comeré; y me darás agua a cambio de dinero y beberé, únicamente déjame pasar con mis hombres que van a pie; 29 igual que hicieron por mí los hijos de Esav (Esaú) que habitan en Seir y los moabitas que habitan en Ar, hasta que cruce el Jordán a la Tierra que El Eterno, nuestro Dios, nos da». 30 Pero Sijón, rey de Jeshbón, no estuvo dispuesto a dejarnos pasar por allí, pues El Eterno, vuestro Dios, endureció su espíritu e hizo obstinado su corazón, para poder entregarlo en vuestra mano, como ese día. 31 El Eterno me dijo: «Ved, he empezado a entregar ante ti a Sijón y su tierra; comienza a expulsar, a poseer su tierra». 32 Sijón salió hacia nosotros, él y todo su pueblo, para la batalla en Iahatz. 33 El Eterno, nuestro Dios, nos lo dio y lo derribamos a él y a sus hijos, y a todo su pueblo. 34 Ocupamos todas sus ciudades entonces y destruimos todas las ciudades pobladas, incluso a las mujeres y a los hijos pequeños; no dejamos un solo sobreviviente. 35 Únicamente los animales tomamos para nosotros y el botín de las ciudades que ocupamos; 36 desde Aroer, que está junto a la costa del arroyo Arnon, y la ciudad que está junto al arroyo, hasta Gilad, no hubo ciudad que fuera demasiado fuerte para nosotros; El Eterno, nuestro Dios, nos entregó todo. 37 Únicamente a la tierra de los hijos de Amon no os acercasteis, a todos los sitios cerca del arroyo Iabok y a las ciudades de la montaña, y a todos los sitios que El Eterno, nuestro Dios, nos ordenó». 3 1
Volvimos y subimos por el camino de Bashan, y Og, rey de Bashan, salió
hacia nosotros, él y todo su pueblo, |
Mcal. Antonio J. De Sucre 1420/24 - (1428) Capital
Federal - Buenos Aires - Argentina |