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| BALAK NUMEROS 22:2 - 25:8 2 Balak,
hijo de Tzipor, vio todo lo que Israel le había hecho al amorreo. 3
Moab se asustó mucho del pueblo, porque era numeroso, y Moab sintió
aversión por él. 4 Moab les dijo a los ancianos de
Midián: «Ahora la congregación lamerá todo lo que nos rodea, igual
que el buey lame la vegetación del campo». Balak, hijo de Tzipor, era
el rey de Moab en aquellos días. 5 Él envió
mensajeros a Bilam, hijo de Beor, a Petor, que está junto al río de la
tierra de los miembros de su pueblo, para convocarlo, diciendo: «He aquí
que un pueblo ha salido de Egipto, y he aquí que ha cubierto la faz de
la tierra y se sienta frente a mí. 6 Ahora, por favor,
ven y maldice a este pueblo por mí, pues es demasiado poderoso para mí;
tal vez pueda atacarlo y expulsarlo de la tierra. Pues yo sé que aquel
al que tú bendices es bendito y aquel al que tu maldices es maldito». 7
Los ancianos de Moab y los ancianos de Midian fueron con
encantamientos en las manos; vinieron con Bilam y le dijeron las
palabras de Balak. 8 Él les dijo: «Pasad la noche aquí
y os daré una respuesta, según El Eterno me hable». Así fue como los
emisarios de Moab se quedaron con Bilam. 9 Dios vino a
Bilam y le dijo: «¿Quiénes son estos hombres que están contigo?». 10
Bilam le dijo a Dios: «Balak, hijo de Tzipor, rey de Moab, me envió a
mí: 11 he aquí que el pueblo que sale de Egipto ha
cubierto la faz de la tierra. Ahora ve y maldícelo por mí; tal vez
pueda hacer guerra contra él y expulsarlo». 12 Dios
le dijo a Bilam: «¡No irás con ellos! ¡No maldecirás al pueblo,
pues es bendito!». 13 Bilam se levantó a la mañana y
les dijo a los emisarios de Balak: «Id a vuestra tierra, pues El Eterno
Se niega a que yo vaya con vosotros». 14 Los emisarios
de Moab se levantaron y vinieron a Balak y dijeron: «Bilam se negó a
venir con nosotros». 15 Balak continuó enviando
emisarios, cada vez de rango más y más alto. 16
Vinieron a Bilam y le dijeron:
«Así dijo Balak, hijo de Tzipor: No te abstengas de venir a mí, 17
pues te honraré grandemente y todo lo que me digas haré, y ahora ve y
maldice a este pueblo por mí». 18 Bilam respondió y
les dijo a los servidores de Balak: «Aún si Balak me diere todo su
palacio de plata y de oro, no podré transgredir la palabra de El
Eterno, mi Dios, para hacer nada grande ni pequeño. 19 Y
ahora, quedaros vosotros también aquí toda la noche y sabré que más
me dirá El Eterno». 20 Dios vino a Bilam de noche y
le dijo: «Si los hombres vinieron a convocarte, levántate y ve con
ellos, pero harás únicamente lo que te diré». 21
Bilam se levantó a la mañana y ensilló su asna y fue con los
emisarios de Moab. 22 La ira de Dios se encendió
porque se iba, y un ángel de El Eterno se paró en el camino para
impedirle el paso. Él cabalgaba en su asna y sus dos mozos iban con él.
23 La asna vio al ángel de El Eterno parado en el
camino con la espada empuñada en la mano y se alejó del camino y se
fue al campo; entonces Bilam le dio un golpe a la asna para que volviera
al camino. 24 El ángel de El Eterno se paró en el
sendero de los viñedos, una valla de este lado y una valla del otro
lado. 25 La asna vio al ángel de El Eterno y se apoyó
sobre el muro, y presionó la pierna de Bilam contra el muro, y él
continuó golpeándola. 26 El ángel de El Eterno fue más
allá y se paró en un sitio angosto, donde no había lugar para girar
ni a la derecha ni a la izquierda. 27 La asna vio al ángel
de El Eterno y se agazapó bajo Bilam. La ira de Bilam se encendió y
golpeó a la asna con la vara. 28 El Eterno abrió la
boca de la asna y ésta le dijo a Bilam: «¿Qué fue lo que te hice
para que me golpearas estas tres veces?». 29 Bilam le
dijo a la asna: «¡Pues te burlaste de mí! ¡Si tan sólo tuviera
ahora una espada en la mano, te hubiese matado!». 30
La asna le dijo a Bilam: «¿Acaso no soy tu asna sobre la que
cabalgaste toda tu vida hasta este día? ¿Acostumbro hacerte tal
cosa?». Él dijo: «No». 31 Entonces El Eterno
descubrió los ojos de Bilam y éste vio al ángel de El Eterno parado
en el camino con la espada empuñada en la mano. Él inclinó la cabeza
y se postró rostro a tierra. 32 El ángel de El Eterno
le dijo: «¿Por qué motivo golpeaste a tu asna esas tres veces? He aquí
que salí a impedirte el paso, pues venías deprisa por el camino para
oponerte a mí. 33 La asna me vio y se alejó de mí
esas tres veces. Si no se hubiera alejado de mí, ¡hasta te habría
matado a ti y habría dejado que ella viviera!». 34
Bilam le dijo al ángel de El Eterno: «He pecado, pues no sabía que
estabas parado frente a mí en el camino. Y ahora, si eso es malo a tus
ojos, regresaré». 35 El ángel de El Eterno le dijo a
Bilam: «Ve con los hombres, pero dirás solamente la palabra que te diré».
Entonces Bilam fue con los emisarios de Balak. 36 Balak
oyó que había venido Bilam y fue hacia él a la ciudad de Moab, que
está en la frontera de Arnon, que está en el borde de la frontera. 37
Balak le dijo a Bilam: «¿Acaso no te convoqué con urgencia? ¿Por qué
no viniste a mí? ¿Acaso no soy capaz de honrarte?». 38
Bilam le dijo a Balak: «He aquí que ahora he venido a ti, ¿tengo yo
poder de decir algo? Lo que Dios me ponga en la boca, eso diré». 39
Bilam fue con Balak y vinieron a Kiriat-Jutzot. 40 Balak
sacrificó vacunos y ovejas y los envió a Bilam y a los emisarios que
se hallaban con él. 41 Y ocurrió a la mañana que
Balak tomó a Bilam y lo llevó a las alturas de Baal, y de allí vio el
borde del pueblo. 23 1 Bilam le
dijo a Balak: «Constrúyeme aquí siete altares y prepárame aquí
siete toros y siete carneros». 2 Balak hizo tal como
había dicho Bilam y ambos trajeron un toro y un carnero a cada altar. 3
Bilam le dijo a Balak: «Párate junto a tu ofrenda ígnea, mientras yo
voy; tal vez El Eterno Se me aparezca y me muestre algo que pueda
decirte». Se fue solo. 4 Dios apareció ante Bilam y
él le dijo: «He preparado los siete altares y traje un toro y un
carnero a cada altar». 5 El Eterno puso una frase en
la boca de Bilam y dijo: «Regresa con Balak y así le dirás». 6
Él regresó a Balak y he aquí que éste estaba parado junto a
su ofrenda ígnea, él y todos los emisarios de Moab. 7 Proclamó
su parábola y dijo: «Desde Aram, desde las montañas del este, Balak,
rey de Moab, me condujo: Ven a maldecir a Iaacov (Jacob) por mí, ven a
traer ira sobre Israel. 8 ¿Cómo puedo maldecir? Dios
no ha maldecido. ¿Cómo puedo causar enojo? El Eterno no está enojado.
9 Pues desde sus orígenes, la veo igual que una roca,
y desde las colinas la veo. He aquí que es un pueblo que habitará
solitario y no será contado entre las demás naciones. 10
¿Quién ha contado el polvo de Iaacov (Jacob) o el número de un cuarto
de Israel? ¡Que mi alma muera la muerte de un justo y que mi fin sea
como el suyo!». 11 Balak le dijo a Bilam: «¡¿Qué
me has hecho?! Para que maldigas a mi enemigo te traje, ¡pero he aquí
que hasta lo has bendecido!». 12 Él habló y dijo:
«¿Acaso no es verdad que lo que El Eterno pone en mi boca, tengo la
obligación de decir?». 13 Balak le dijo: «Ve ahora
conmigo a un lugar diferente desde el cual los verás; pero verás
su borde, no todo, y los maldecirás por mí desde allí.» 14 Lo
llevó al campo de las atalayas, a la cima de la altura, y construyó
siete altares y trajo un toro y un carnero sobre cada altar. 15
Le dijo a Balak: «Quédate aquí junto a tu ofrenda ígnea y yo recibiré
una aparición». 16 El Eterno apareció ante Bilam y
puso una frase en su boca; y dijo: «Regresa con Balak y así le dirás».
17 Vino a él, y he aquí que éste estaba parado junto a su
ofrenda ígnea y los emisarios de Moab estaban con él. Balak le dijo:
«¿Qué dijo El Eterno?». 18 Bilam proclamó su parábola
y dijo: «Párate erguido, oh Balak, y oye; préstame oídos, oh hijo de
Tzipor: 19 Dios no es un hombre para que mienta, ni
hijo de hombre para que se aplaque. ¿Habría Él de decir sin hacer o
de hablar sin confirmar? 20 He aquí: he recibido
(orden) de bendecir, Él ha bendecido y yo no he de contradecirlo. 21
Él no percibió iniquidad en Iaacov (Jacob), ni vio perversidad en
Israel. El Eterno su Dios está junto a él y la amistad del Rey está
en él. 22 Es Dios El Que los trajo de Egipto con el
poder de Su exaltación, 23 pues no hay adivinaciones
en Iaacov (Jacob) ni hechicería en Israel. Incluso ahora se dice a
Iaacov (Jacob) e Israel lo que ha obrado Dios. 24 He
aquí que el pueblo se levantará como un cachorro de león y se elevará
como un león; no se recostará hasta que consuma su presa y beba la
sangre de la víctima». 25 Balak le dijo a Bilam: «¡No
los maldices, ni tampoco los bendecirás!» 26 Bilam
respondió y le dijo a Balak: «¿Acaso no te he hablado, diciendo: Lo
que El Eterno diga, eso haré?». 27 Balak le dijo a
Bilam: «Ve ahora, te llevaré a un lugar diferente, tal vez sea
correcto a los ojos de Dios que los maldigas por mí desde allí». 28
Balak llevó a Bilam a la cima de la altura que está sobre la faz del
desierto. 29 Bilam le dijo a Balak: «Constrúyeme aquí
siete altares y prepárame aquí siete toros y
siete carneros». 30 Balak hizo tal como dijo Bilam y
trajo un toro y un carnero a cada altar. 24 1 Bilam
vio que era bueno a los ojos de El Eterno bendecir a Israel, por lo que
no fue como las otras veces hacia las adivinaciones, sino que dirigió
su rostro hacia el Desierto. 2 Bilam alzó la vista y
vio que Israel habitaba según sus tribus y el espíritu de Dios estuvo
sobre él. 3 Proclamó su parábola y dijo: «Las
palabras de Bilam hijo de Beor, las palabras del hombre del ojo abierto;
4 las palabras del que oye lo que dice Dios, el que ve
la visión de Shadai, estando caído y con los ojos descubiertos: 5
Qué buenas son tus tiendas, oh Iaacov (Jacob), tus lugares de
residencia, oh Israel; 6 que se extienden como arroyos,
como jardines junto a un río, como áloes plantados por El Eterno, como
cedros junto al agua. 7 El agua emanará de sus pozos y
su simiente estará junto a aguas abundantes. Su rey será exaltado
sobre Agag y su reino será elevado. 8 Es Dios El Que
lo sacó de Egipto, de acuerdo con el poder de Su exaltación. Él
consumirá las naciones que lo oprimen y aplastan sus huesos, y sus
flechas las atravesarán. 9 Se agazapó y se recostó
como un león, como un cachorro de león, ¿quién puede pararlo? Los
que te bendicen son bendecidos y los que te maldicen son malditos». 10
La ira de Balak se encendió contra Bilam y batió palmas.
Balak le dijo a Bilam: «Para que maldijeras a mis enemigos te convoqué,
y he aquí que los bendijiste continuamente estas tres veces. 11
Ahora huye a tu lugar. Dije que te honraría pero he aquí que El Eterno
te ha impedido el honor». 12 Bilam le dijo a Balak:
«¿Acaso no les dije a tus emisarios, a los que enviaste a mí,
diciendo: 13 Aun si Balak me diera todo su palacio de
plata y de oro, no puedo transgredir la palabra de El Eterno de hacer el
bien o el mal por mi cuenta. Lo que El Eterno diga, eso diré. 14
Y ahora, he aquí que me voy con mi pueblo. Ven, te aconsejaré lo que
este pueblo le hará a tu pueblo en el Final de los Días». 15
Proclamó su parábola y dijo: «Las palabras de Bilam, hijo de Beor,
las palabras del hombre del ojo abierto. 16 Las
palabras del que oye lo que dice Dios y conoce el conocimiento del
Supremo, del que ve la visión de Shadai, estando caído y con los ojos
descubiertos. 17 Lo veré, pero no ahora, lo miraré,
pero no está cerca. Una estrella ha surgido de Iaacov (Jacob) y un
portador de cetro ha subido de Israel, y atravesará a los nobles de
Moab y los hijos de Set. 18 Edom será una conquista y
Seir será la conquista de sus enemigos, e Israel alcanzará el logro.
19 Uno de Iaacov (Jacob) dominará y destruirá los restos de
la ciudad». 20 Vio a Amalek y proclamó su parábola y
dijo: «Amalek es la primera entre las naciones, pero su fin será la
destrucción eterna». 21 Vio a los kenitas y proclamó
su parábola, y dijo: «Fuerte es tu lugar de residencia y encrustado en
una roca está tu nido. 22 Pues si los kenitas fueran
arrasados, ¿hasta dónde Asiria podría tomarte cautivo?» 23
Proclamó su parábola y dijo: «Quién sobrevivirá cuando El imponga a
éstos. 24 Grandes barcos de la costa de Kitim afligirán
a Asiria y afligirán la otra orilla, pero él también será destruido
para siempre». 25 Entonces Bilam se levantó y se fue
y regresó a su lugar, y Balak también se fue por su
camino. 25 1 Israel se
estableció en los Shitim y el pueblo empezó a cometer adulterio con
las hijas de Moab. 2 Ellas invitaban al pueblo a las
fiestas de sus dioses; el pueblo comió y se postró ante sus dioses. 3
Israel se unió a Baal Peor, y la ira de El Eterno se encendió
contra Israel.4
El Eterno le dijo a Moshé (Moisés): «Toma a todos los líderes del
pueblo. Cuélgalos ante El Eterno contra el sol y la ira ardiente de El
Eterno los alejará de Israel». 5 Moshé (Moisés) les
dijo a los jueces de Israel: «Que cada hombre mate a los hombres suyos
que se unieron a Baal Peor». 6 He aquí que un hombre
de los Hijos de Israel vino y trajo una mujer midianita junto a sus
hermanos, a la vista de Moshé (Moisés) y a la vista de toda la
asamblea de los Hijos de Israel; y lloraron a la entrada de la Tienda de
la Reunión. 7 Pinjas, hijo de Elazar, hijo de Aarón
el Sacerdote, vio y se paró en medio de la asamblea, y tomó una lanza
en la mano. 8 Fue tras el israelita y entró a la
tienda y los atravesó a ambos, al hombre israelita y a la mujer en su
estómago, y la plaga cesó entre los Hijos de Israel. 9
Los que murieron en la plaga fueron veinticuatro mil.
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Mcal. Antonio J. De Sucre 1420/24 - (1428) Capital
Federal - Buenos Aires - Argentina |