Y pondré mi Mishkán dentro del ser de ustedes

(Levítico 26:11)

Rabino Fundador: Rabbí Reuben Nisenbom

Miembro del C.C.A.R.

Conferencia Central de Rabinos Reformistas

IAMIM NORAIM EN MISHKAN

Escrito el: 27 de septiembre, 2016

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SLIJOT

Escrito el: 27 de septiembre, 2016

Juntos comenzamos a caminar hacia los Iamim Noraim. Gracias a los Rabinos Reubén Nisenbom, Roberto Graetz y Sergio Bergman; a las comunidades hermanas del Templo Libertad, Nci Emanu El y a la Fundación Judaica, a sus dirigentes, rabinos y shlijei tzibur; al equipo litúrgico de Mishkán y a quienes se acercaron a nuestra comunidad para compartir una noche inolvidable e inspiradora de Slijot.

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Parashat Ki Tetzé

Escrito el: 14 de septiembre, 2016

 

Por Diego Elman

Desde donde se la mire, Ki Tetzé es una de las secciones más fascinantes de la Torá. El 12% de las 613 mitzvot (preceptos) puede encontrarse en su texto. Desde la manera de construir una casa hasta cómo se paga un salario. Desde los tzitzit hasta el divorcio. De la honestidad en el comercio a las leyes referidas a la justicia y los desprotegidos. Hay para todos los gustos. Los sabios dicen que la mayoría de estas leyes están relacionadas con la familia y su desarrollo.

Hay un tema en particular en este texto que cada año me genera inquietud:

“Si te encuentras con un nido de pájaros en el camino, en cualquier árbol o sobre el suelo, y hay en él pichones o huevos y la madre está empollando sobre ellos, no tomarás a la madre junto con los pichones. Ciertamente dejarás ir a la madre y tomarás para ti los pichones, para que sea el bien contigo y se prolonguen tus días”. (Devarim 22:6-7)

La mitzvá es muy clara. Si la madre está en el nido no se pueden tomar los pichones. Hay que espantarla y entonces sí está permitido sacarlos.

Durante años estudié comentarios acerca de que ésta era una ley que mostraba una particular bondad y una muestra de sensibilidad. De hecho Rabí Moshé ben Najmán (1194-1270) dice: “la razón de esta mitzvá es que no tengamos un corazón cruel, sin compasión”.

Ahora bien, aún echando a la madre del nido, ¿quitarle los pichones no sigue siendo una crueldad?

La respuesta es sencilla: si la madre está en el nido, no hay manera de hacerla salir de él para tomar a los suyos. No la hay. No se moverá de allí si percibe que algo puede hacerles daño.

Entonces la enseñanza a partir de esta mitzvá se multiplica en sentidos y profundidad: si algo es muy importante para uno, no hay que alejarse de él. Así como cuando Miriam debe dejar a su hermano Moshé en la canastita en el río y no le saca los ojos de encima hasta ver cuál es su destino, así uno debe acompañar los procesos de lo que siente elevado y trascendente. Esto no tiene que ver con cuestiones métricas. Estar cerca no es algo que se mide en kilómetros sino en compromiso con lo que se ama. Y aquello que se ama no necesariamente es tangible.

Lo que nos enseña esta mitzvá es que no debemos desentendernos de lo que queremos. Tenemos que encontrar la forma de estar cerca para cuidarlo y protegerlo. Y sabemos bien que es posible, aunque no fácil.

Que estas últimas semanas del año Dios nos ilumine para, en bendición,  poder estar cerca de los que amamos y de lo que amamos.

Shabat Shalom umeboraj

 

Diego Elman

Seminarista Rabínico

Adjunto al Rabinato de la Comunidad Mishkán

 

Escrito el: 9 de septiembre, 2016

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IAMIM NORAIM EN MISHKAN

Escrito el: 6 de septiembre, 2016

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Parashat Reé

Escrito el: 1 de septiembre, 2016

“Cuando haya en ti un necesitado, de uno de tus hermanos, en una de tus ciudades, en tu tierra, que el Eterno tu D´s te da, no endurezcas tu corazón ni cierres tu mano a tu hermano, el necesitado. Sino que generosamente le abrirás tu mano, y ciertamente le prestarás lo suficiente para afrontar su carencia.” (Devarim 15:7-8)

La poderosa letra de la Torá una vez más nos indica el camino para relacionarnos con nuestros semejantes, con nosotros mismos y con D´s.

Cuando en ti haya un necesitado. Porque reconocerse uno como el origen de la falta es el imprescindible primer paso para poder abrir los ojos y ver. Ese es el tema principal de la sección de la Torá de esta semana: ver. Poder ver. Reé. “Reé Anojí Notén Lifnejém Haiom Berajá Uklalá” “Mirá: Yo pongo ante ustedes hoy bendición y maldición” (Devarim 11:26).

Si puedo elevar la vista y reconocer el rostro del otro, diría el filósofo Emmanuel Levinas, no puedo ser indiferente, “desde el momento en que el otro me mira, soy responsable de él”. Pero el rostro del otro no es solo algo que veo sino que es a lo que le hablo. No soy un espectador que contemplo, sino que converso con él. Me involucro. Me relaciono.

Así puedo verlo como mi hermano que vive en mi ciudad. Pero en la tierra que no me pertenece sino que es dejada a mi cuidado. En ese punto será imposible no abrir mi mano y generosamente prestarle lo necesario para afrontar su carencia. Y entender qué realmente necesita, como escribió Filón de Alejandría “no se trata de darle un arado al capitán de un barco o un ancla a un labrador, sería ridículo, o peor, ponerlo en ridículo”. Sino saber con qué puedo ayudarlo.

Tal vez pensemos que porque ayer no lo hicimos el tiempo ya pasó. Sin embargo la Torá es clara: la posibilidad de acceder a la bendición o su contrario es Haiom. Es hoy. Es cada día.

¿Qué vas a hacer HOY para acercarte a la bendición?
¿Cuál es HOY el trabajo que vas a hacer para abrir tus ojos?
¿Cómo HOY vas a abrir tu mano?

Todavía es tiempo.

¡Shabat Shalom Umeboraj!

Diego Elman
Seminarista Rabínico
Adjunto al Rabinato de la Comunidad Mishkán

REVISTA ALTAS FIESTAS

Escrito el: 25 de agosto, 2016

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